Hará un año que no ingreso la contraseña de este espacio. No inserto la llave para abrir este cofre de mis deseos, de mis oportunidades, de mis sueños y de mis realidades.Casi que ni la recuerdo, pero logré recuperarla desde lo más profundo de mi mente donde pensé que sólo estaban las canciones de todos los programas de Cris Morena y algunas canciones de María Elena Walsh.Dicho esto, puedo ir al eje, si hubiera necesidad de que haya uno solamente.Hoy, es el último de 15 días que llevo en esta ciudad, de la cual hablo en mis anteriores entradas y sobre la que no quiero dar tantas referencias en esta. Ya saben, la amo.Voy a hablar de los 3 días restantes que completaron mis 18 días fuera de Córdoba.Voy a relatar, a modo breve, el mar.El mar no se puede verbalizar, si se intenta explicar qué es el mar, probablemente uno se encuentre corto de palabras. Y si es el mar muerto, por favor, es inefable.Es un conjunto de sensaciones, no hay un adverbio, un adjetivo, es sólo un sustantivo: mar.Viajé tres días a la costa atlántica, arenas canela, olas marrones o grises. En las fotos se ven azules, casi turquesas, pensé en subir un álbum con la etiqueta BUZIOS 2013. pero no tendría sentido alguno y desistí rápidamente.Esta espacio sólo intentará dar cuenta de lo único descriptible del mar.Su ruido.El ruido de mar, es la inmensidad hecha sonido, es la furia, el viento, el enojo y luego la paz. Cada ola al romperse es como el desenlace de una buena película de acción, un buen thriller. Sentir cómo cada ola golpea con las rodillas, con la espalda, es como cantar ¿Qué hecho yo para merecer todo esto? y al romper la ola y generar toda esa espuma, sentir, realmente, cuánto lo merecía, lo merezco.El mar es espectacular, y me averguenzo de escribir un cliché así; la playa puede estar llena de gente, niños, señoras mayores, novios, etcétera. Sin embargo, el ruido que predomina es el de las olas. Y si uno cierra los ojos, todas las voces se enmudecen. Yo escuché el mar combinado con mi respiración y juro que ni Sabina fue mejor que eso. Y todos saben que Sabina es lo mejor que hay.El ruido de mar es como una canción que no tiene ritmo marcado, un rumor libre que nos permite desentonar.Esta noche vuelvo a Córdoba, me quedan unos días de río, piscinas y ventiladores. Las vacaciones de verano son algo que nunca había aprovechado tanto como en 2012-2013. Y creí que merecían este espacio.Unas vacaciones con todos los sonidos, de ciudad, de campo, de mar. Con todas las canciones. Con todos los silencios.Me encanta empezar un proceso así. Un año tan importante como será este.
No hay comentarios:
Publicar un comentario