viernes, 3 de junio de 2016

Guerra de almohadas

Hace un mes o dos vengo discutiendo con las tres almohadas de mi cama. Son unas hijas de puta, quien me manda a tener tres almohadas y que encima piensen diferente.

Es muy fácil decir "Consultalo con la alomohada", pero yo tengo tres que parecen idénticas hermanadas pero separadas al nacer y reunidas en mi sommier.
Una es blanda y cómoda, me siento bien cuando apoyo mi cabeza, "serías una buena docente, la parte de investigación y académica es lo tuyo". Cuando me apoyo sobre ella, me imagino dando clases y es como un ansiolítico ingresando a mi sistema nervioso central.

La otra almohada es dura y grande, es la almohada ambiciosa, la que no me deja dormir y a la vez es indispensable en mi cama. Me dice que sería un desperdicio no aprovechar lo que sé de ventas y mi forma de hacer contactos, que tengo que hacer algo. Debo confesar que a veces la callo con un almohadonazo cultural y me pongo a ver un documental. 

Y ahí está la tercera almohadita, mucho más chiquita, esa que me viene a salvar cuando todo lo otro anda mal. Esa que es un refugio donde puedo llorar, donde me puedo reir, donde canto sin afinar y escribo sin rimar, sin editar, sin publicar, donde no importa si soy un éxito o si soy una mediocridad, mi almohada preferida donde logro soñar sin exigencias, y donde hay presente sin ausencias, mi almohada para todas las siestas es mi almohada cultural donde descanso de verdad. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Juegos de seducción

Esta partida está perdida desde el comienzo.

Tiro los dados sólo porque es divertido jugar.
Avanzo casilleros. 
Pierdo turnos.
Los retrocedo.

Hay juegos en los que no me interesa ganar.
Prefiero jugar
y divertirme aunque sea perdiendo
que ganar
y que se termine el juego

Me da tanto miedo.
Haberlo encontrado y que sea así de divertido.
En muy poco tiempo se convirtió en mi juego preferido.

Y todos me dicen
Vas perdiendo
Vas retrocediendo

Y yo sigo tirando los dados
Porque no voy a dar vuelta el tablero.
Me gusta demasiado este juego

No me interesa llegar a la meta
Aunque si así fuera empezaría otra partida
La revancha pediría

En este juego de dos
No creo que haya competencia
Somos buenos perdedores
Nos divertimos con colores
Nos enseñamos a jugar

Es mi juego preferido
y lo único que pido para mi cumpleaños
es poder seguir jugando

No necesito ganar
Sólo me alcanza con jugar



lunes, 27 de octubre de 2014

Ojo con los ojos

Me quedaría un rato más.

Charlando no sé de qué.
Y se me salen siempre unas palabras por cualquier lado.
Entonces me escapo corriendo.
Siempre me escapo cuando veo unos ojos así mirándome.

Ni siquiera sé si me miran.
Y como no lo sé me escapo.
Me escapo de la posibilidad de que me miren.
Y de la posibilidad de que se den cuenta lo que pasa en mis ojos.

Mis ojos se quedarían toda una noche siguiendo a los tuyos por donde quiera que vaya la conversación.
Mi boca completaría todas tus frases.
Cantaría todas tus canciones. Inventaría todas las letras y las haría rimar.

Si tus ojos me miraran y yo justo me diera cuenta. Podría volar. Podríamos volar. Seríamos buenos volando. Tenemos un ritmo parecido.
Yo soy música y vos tenés el mejor oído. Vos serías mi libro preferido.

Seríamos una pareja de cine. No sé si seríamos lindos. Pero seríamos protagonistas. Todo el tiempo brillaríamos en un escenario lleno de desorden cotidiano.
Seríamos críticos, nos reiríamos mucho, seríamos tan inteligentes que quizás pareceríamos tontos. Y eso nos daría más risa.

Nos divertiríamos mucho.
Pero no me animo a ver si tus ojos me miran.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Hoy estoy crispada

Cuando la crisis llega a mí. Mis pupilas se llenan de olas rompiendo en el mar. Mis oídos mezclan Sabina y Los Beatles. Mis dedos tantean en mi biblioteca la película de Capusotto. Mi garganta comienza a pedir su dosis de coca cola. Mis pies se sueltan de sus zapatos represores. Mi espalda se estira sobre mis sábanas turquesas. 

Inspiro. Exhalo. 

Busco inspiración. 
Inspiro para evitar las náuseas que me da la vida cotidiana. Porque lo único que no me da náuseas es mirar por la ventana.
Me da náuseas la televisión,
Me da náuseas la población,
Me da náuseas la cocina,
Me dan náuseas estas rimas,
¿debería probar anfetaminas?

Exhalo.
Busco sacar.
Exhalo para romper.
Exhalo para corromper.
Exhalo para convencer,
Exhalo para ejercer,
Exhalo para opinar.
Exhalo para argumentar. 
Exhalo para criticar,
Exhalo para relajar,
Exhalo para amar.

martes, 6 de agosto de 2013

ParaEnamorarteParaAmarte

Una cae en la cuenta que encontró al indicado cuando él también quiere quedarse a leer los títulos para ver quién actúa.

viernes, 10 de mayo de 2013

Desde la alacena

Hay días así. Días en los que podríamos encerrarnos en una alacena y ver cómo los demás cocinan, cómo el polvo se acumula, cómo los ingredientes se van terminando. Hay días en los que podríamos sentarnos en la calle, diez, quince, veinte, sesenta minutos sólo a mirar la gente pasar y no pensar más que en qué pasa.

Hay días que recurrimos a ese mirar. Y cuando miramos el contexto se vienen esos recuerdos escondidos en esas alacenas, esos instantes que nunca nos detenemos a recordar.

Y si tengo cinco años y cruzo la calle con mi abuela a alquilar 101 dálmatas, una y otra vez. La noche de las narices frías se llamaba. Si como sugus toda la noche. Si me voy a dormir de nuevo con el pelo mojado. Y si no me duermo sin mi cuento de la selva.

Y por qué mejor no junto bichos bolita en la tierra durante el recreo, por qué no secuestro a una araña en el tupper de la merienda, por qué no compito a ver quién dibuja mejor a pocahontas. Por qué?

Y entonces podría vestirme con pañuelos de mi otra abuela y salir a recolectar agua de la pileta para regar las plantas, y podría hacer que mi hermana se caiga para rescatar a barbies con un bichero. Podría grabar programas de radio sobre Thalía y Amigovios, podría pasar todo un domingo andando en rollers en el parque. Podría competir con mi hermana para ver quién ve primero la película que alquilamos en el videoclub.

También sería lindo coleccionar figuritas, ver Chiquititas, jugar al elástico y a la rayuela, compartir la merienda en el recreo más largo. Esperar el transporte. Ir a cumpleaños con piñatas y sorpresitas.

Podría ser un poco grande también. Podría pasarme la tarea por teléfono, podría estudiar en la traffic, quedar de acuerdo para conectarme con alguien al chat en un horario determinado. Inclusive podríamos juntarnos un sábado a la noche a ver La cosa más dulce o no conocer la letra de la canción de Bacilos.

Más. Más. Estaría ahora mismo como loca pintando frases en mis paredes, pegando el piso con revistas. Estaría recortando, dibujando, creando. Estaría nadando de espaldas al mar muerto, estaría flotando, caminando, volando.

Bueno. Sí algo tienen estos días así, con ganas de encierro y paz es la memoria. Bendita memoria. Qué ganas había de repasar, de recordar.

lunes, 18 de marzo de 2013

Qué guardamos cuándo guardamos


Voy a confesarme.
Hace tiempo soy una recolectora.
Me gusta guardar papeles.
Pasajes.
Cartas.
Envoltorios.
Me gusta guardar recordatorios.
Entradas.
Tickets.
Notas.
Me gusta guardar y se me nota.
Me gusta encerrar momentos en un cajón.
Me gusta acumular recuerdos en un rincón.
Me gusta compilar emociones.
Me gusta licuar canciones. Repetirlas. Hartarme. 
Cómo me gusta hartarme.
Me gusta repetir. 
Las cosas.
Las películas.
Los libros.
Me encanta repetir.
Me gustan los collages.
Las fotos de miradas.
Las caricias con las manos.
Me encantan las almohadas.
Me encanta ser despistada.
No darme cuenta.
Vivir encantada.
Me encanta ser desordenada.
Las llegadas.
Me gustan los olores.
Los metería en frascos de distintos colores.
El olor a lluvia.
El olor a comida preferida.
El olor que me queda en cada una de tus partidas.
Cómo me gustan las despedidas.
Me gusta el cine.
Me gusta fanatizarme.
Me gusta saber cosas de memoria.
Me encanta repetirlas.
Me encanta repetir, se dijo.
Me gusta Joaquín.
Me gusta el Jazmín.
Me gusta que todos sepan lo que me gusta. Por eso, creo que lo escribo.