miércoles, 23 de enero de 2013

Buying a stairway to hearth

Escribo estas líneas aplicándome una lágrima cada tres palabras. No, no es una publicidad no tradicional de Kalopsis. Termino estas líneas y me voy a comprar una coca. No, no es una publicidad no tradicional de Coca Cola.

La verdad es que me puse a pensar, que un mes y una semana sin ir a trabajar es raro. Pero   extrañar, es aún más raro. Y es por eso, que dedico esta entrada a todas las personas, que como yo, aman lo que hacen.

Y sí, yo soy feliz entrando a mi puesto, ingresando mi clave, que casi nunca recuerdo y es obvio que el lunes voy a necesitar que me la blanqueen. Viendo a mis compañeros, tomando mi mate, en fin, soy feliz.

Y soy tan feliz, con todo. Con mi carrera, con mi trabajo, con mi familia. Ni sé para qué lo escribo. Pero tenía ganas.

Entonces, como 2013 es un año para tener ganas y mandarse, va.

En una escalera estaba ubicada la ideología como marco general, difuso, holístico. Iba escalando junto con la religión, en escalones muy altos, como postergados.
En los primeros escalones había tantas fotos de colores tan vivos, niñas abrazadas me sonreían a través del papel, se daban las manos, se querían tanto, eran hermanas. Y también había tías, padres, abuelas, todos sonreían y cómo no sonreír yo también mirándolos ahí, tan cerca mío.
En los escalones superiores había un cuaderno de tapa dura azul, un diario, varias agendas, risas, secretos, pseudo-romances encriptados en una caligrafía que ya ni me pertenece. Y más fotos, de muchos chicos compartiendo pizzas, bailando, riendo. 
En los escalones posteriores veo folletos, veo lapiceras, libros, veo música, mucha música, muchas películas, veo cosas nuevas, cosas que elegí, cosas mías, cosas que conseguí y por ser sólo mías las amo tanto, tanto más.
Y acá estoy parada yo, en la mitad de mi escalera, mirando mucho hacia abajo porque sé que en esos primeros escalones está todo lo que necesito para seguir subiendo. Porque sé que esas caras de las fotos, hoy están en mis realidades, porque sé que esas risas compartidas encriptadas en el diario hoy se replican en cada juntada a cenar. Porque sé que esas cosas que elegí, las hubiera elegido antes, porque sigo siendo esa nena que sonríe en la foto dandose la mano con mi hermana y porque lo voy a seguir siendo siempre.
Espero que en la subida pueda conocer más lugares, ver más cine, cantar más canciones.
Pueda abrazar más, besar más. Espero que la subida sea acompañada y estoy segura de que así será.

No creo escribir por un tiempo, mi ojo ya pide gota de nuevo y obviamente tardé más de tres palabras. Aparte la coca espera, pero mis ganas no.

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